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Gordito y goleador

manuelseoane  Hoy nos parece poco probable que el goleador de un campeonato sea de Independiente. Sin embargo, tanto el mayor artillero del profesionalismo como el del amateurismo pertenecieron al “Rojo”.

 

Manuel Seoane fue de esos jugadores de los cuales quedan pocos registros, motivo por el cual tenemos que conformarnos con las crónicas de la época y los relatos de nuestros abuelos. Sin embargo, cuando se habla de la “Chancha”, todos coinciden en que era un delantero formidable, con una habilidad única para anticiparse a las jugadas, una gambeta indescifrable, un cabezazo mortal y una inigualable capacidad goleadora. Seoane Podía jugar en cualquier puesto del ataque. Medía 1,70 y pesaba 82 kilos. Anotó 196 goles en el amateurismo y 55 más durante el profesionalismo.

 

Hay ciertas dudas con respecto a la fecha de nacimiento, ya que si bien se suele considerar el 19 de marzo de 1902 en Piñeyro, Avellaneda, Seoane declaró en un reportaje que había nacido el 19 de diciembre de 1901 en Rosario. Creció en una familia humilde y fue el menor de tres hermanos.

 

Sus primeros pasos los dio en el club Progresista del barrio La Mosca, institución a la que llegó en 1918. Allí pulió algunos defectos, lo que le permitió mejorar sus aptitudes técnicas, como su endiablada gambeta, un poderoso cabezazo, la anticipación a las jugadas y una tremenda capacidad goleadora.
En 1920, el delegado de Independiente, Santiago Leopoldo García, fue a ver jugar a Seoane y no dudó en recomendárselo al presidente, Pedro Canaveri. El club de Avellaneda se lo llevó rápidamente y la “Chancha” debutó en la Intermedia frente a Estudiantes. Independiente ganó 5 a 1 y Seoane marcó 3 goles. Luego de dos partidos amistosos más, el presidente le ofreció un contrato oficial. El amor había nacido…

 

Debutó en primera el 3 de abril de 1921 ante Racing en el partido inicial del campeonato, encuentro que fue suspendido por una intensa lluvia. Su primer gol se lo convirtió a Juan Bagnera, de Lanus, una semana después.

 

En 1922, fue la figura del plantel que lograría el primer título en la historia de Independiente, anotando la astronómica cifra de 55 goles. Aquel equipo, conformado por estrellas como Canevari, Lalín, Ravaschino, Orsi y Seoane, tuvo un desempeño tan destacado que la prensa de aquella época le dio el mote de “Los Diablos Rojos”, apodo que se utiliza hasta el día de hoy.

 

A fines de 1923, protagonizó un incidente en un partido contra River y fue suspendido por un año. Por ese motivo, se fue a jugar a El Porvenir, club que militaba en la Asociación Argentina. Más tarde, Seoane fue invitado por Boca para jugar una gira por Europa, en la cual el delantero mostró todo su potencial.  Cuentan que el público descreía que Seoane fuera un jugador de fútbol –pensaban que era dirigente o un allegado- por su corpulento estado físico. Sin embargo, se llevaron una enorme sorpresa cuando la “Chancha” anotó 16 de los 40 goles que convirtió Boca durante la travesía.

Hoy nos parece poco probable que el goleador de un campeonato sea de Independiente. Sin embargo, tanto el mayor artillero del profesionalismo como el del amateurismo pertenecieron al “Rojo”.

 

Manuel Seoane fue de esos jugadores de los cuales quedan pocos registros, motivo por el cual tenemos que conformarnos con las crónicas de la época y los relatos de nuestros abuelos. Sin embargo, cuando se habla de la “Chancha”, todos coinciden en que era un delantero formidable, con una habilidad única para anticiparse a las jugadas, una gambeta indescifrable, un cabezazo mortal y una inigualable capacidad goleadora. Seoane Podía jugar en cualquier puesto del ataque. Medía 1,70 y pesaba 82 kilos. Anotó 196 goles en el amateurismo y 55 más durante el profesionalismo.

 

Hay ciertas dudas con respecto a la fecha de nacimiento, ya que si bien se suele considerar el 19 de marzo de 1902 en Piñeyro, Avellaneda, Seoane declaró en un reportaje que había nacido el 19 de diciembre de 1901 en Rosario. Creció en una familia humilde y fue el menor de tres hermanos.

 

Sus primeros pasos los dio en el club Progresista del barrio La Mosca, institución a la que llegó en 1918. Allí pulió algunos defectos, lo que le permitió mejorar sus aptitudes técnicas, como su endiablada gambeta, un poderoso cabezazo, la anticipación a las jugadas y una tremenda capacidad goleadora.
En 1920, el delegado de Independiente, Santiago Leopoldo García, fue a ver jugar a Seoane y no dudó en recomendárselo al presidente, Pedro Canaveri. El club de Avellaneda se lo llevó rápidamente y la “Chancha” debutó en la Intermedia frente a Estudiantes. Independiente ganó 5 a 1 y Seoane marcó 3 goles. Luego de dos partidos amistosos más, el presidente le ofreció un contrato oficial. El amor había nacido…

 

Debutó en primera el 3 de abril de 1921 ante Racing en el partido inicial del campeonato, encuentro que fue suspendido por una intensa lluvia. Su primer gol se lo convirtió a Juan Bagnera, de Lanus, una semana después.

 

En 1922, fue la figura del plantel que lograría el primer título en la historia de Independiente, anotando la astronómica cifra de 55 goles. Aquel equipo, conformado por estrellas como Canevari, Lalín, Ravaschino, Orsi y Seoane, tuvo un desempeño tan destacado que la prensa de aquella época le dio el mote de “Los Diablos Rojos”, apodo que se utiliza hasta el día de hoy.

 

A fines de 1923, protagonizó un incidente en un partido contra River y fue suspendido por un año. Por ese motivo, se fue a jugar a El Porvenir, club que militaba en la Asociación Argentina. Más tarde, Seoane fue invitado por Boca para jugar una gira por Europa, en la cual el delantero mostró todo su potencial.  Cuentan que el público descreía que Seoane fuera un jugador de fútbol –pensaban que era dirigente o un allegado- por su corpulento estado físico. Sin embargo, se llevaron una enorme sorpresa cuando la “Chancha” anotó 16 de los 40 goles que convirtió Boca durante la travesía.

 

En 1926 volvió a Independiente y fue una pieza clave para que el “Rojo” consiguiera su segundo título local.

 

Hacia el final de su carrera, su tendencia a engordan empezó a complicarlo cada vez más, hasta que decidió colgar los botines el 8 de octubre de 1933. Un año más tarde se celebró un partido homenaje en su honor, en el que se realizó una colecta para comprarle una casa.

 

Seone fue jugador de la selección argentina: jugó 21 partidos y anotó 16 goles, ganando los campeonatos sudamericanos 1925, 1927 y 1929.

 

Tras su retiro, Seoane fue el encargado del camping de Independiente en Quilmes, y también recibía la pensión que el presidente Boca, Alberto J. Armando, le había entregado a todos los jugadores de la gira de 1925.

Falleció el 21 de agosto de 1975 a los 73 años.

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