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 El “Rojo” volvió a quedarse afuera de una competición lejos de las instancias decisivas y ante un rival potencialmente inferior. La situación, que lamentablemente se ha vuelto frecuente para el hincha, no debe llevarnos a tomar decisiones apresuradas.

Esta noche todo el mundo Independiente sumo una nueva desilusión, tras no poder contra el modesto Chapecoense, ni en los 180 minutos reglamentarios ni en los penales, se quedó afuera de la Copa Sudamericana y por consecuencia sin chances tampoco de jugar la próxima Copa Libertadores. Entre los motivos de la derrota aparecen la falta de carácter, la ineficacia de los delanteros, el bajo nivel de algunos futbolistas, y cosas que ya todos vemos semestre a semestre. Ni siquiera la querida mano de Milito parece poder con este equipo que se malacostumbró a perder duelos decisivos.

Aun así, con unas horas después de lamentarnos por el penal mal ejecutado por Sánchez Miño, debemos pensar más allá, por una vez. Este equipo, que en 20 largos años solo levanto dos títulos, uno local y uno internacional, que también supo militar una temporada en el Nacional B y que estuvo al borde de la quiebra, no puede ser juzgado por un penal, ni por una llave de copa. No todos los caminos del regreso se recorren por la inesperada exitosa campaña de River luego del ascenso. Nosotros tenemos uno largo, y lleno de obstáculos.

No faltará quien en estas horas tristes ponga en tela de juicio el trabajo de Milito, tendrá sus argumentos en la otra eliminación a manos de Defensa y Justicia o en la seguidilla de empates, pero comenzar los murmullos en la cancha sobre un proyecto que no acumula diez encuentros disputados sería un error. Y en este punto no vamos a defender a este cuerpo técnico por estar comandado por Gabriel Milito y su historia en el club, debemos defenderlo porque es un “tipo que sabe” y aprendió de los mejores. Porque si bien el equipo perdió efectividad estos últimos partidos, la idea va apareciendo, y es la idea que el hincha del Rojo ama. La pelota al piso, el buen trato, el protagonismo, eso no se aprende en 4 meses de pretemporada y no se aprende sin errores ni caídas.

Hoy el equipo de Milito tenía una dura prueba, ante un rival mezquino pero efectivo y trabajado, falló en la prueba, eso seguro, pero debe tener crédito abierto. Gabriel Milito es uno de los técnicos jóvenes más capaces del futbol argentino, sin mencionar que fue el mismo que supo rechazar ofertas de Europa para salir campeón en Avellaneda, o que encaro un proyecto de infraestructura para el club, cuando no le corresponde hacerlo. Se lo debe respaldar por su calidad como técnico, que sin dudas la tiene.

Pero olvidémonos de eso, tenemos un técnico capaz, un equipo con futuro y en un club gigante. Creamos en este proyecto, y creamos en el Mariscal.

PH: Clubaindependiente.com

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