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El 2015 de Independiente

El año 2015 va llegando a su fin. Un año en el que el Rojo se queda nuevamente con las manos vacías. Un año que se presentó con altibajos, con cambios de técnico, con muchas lesiones, con ilusiones y posteriores decepciones. Un año más, en el que Independiente fue el mismo Independiente que viene siendo, lamentablemente, hace ya varios años.

El año comenzaba con la continuación de Jorge Almirón al mando del equipo y con una decisión tomada que molestó a gran parte de los hinchas del Rojo e hizo caer más críticas aún sobre el entrenador: La salida de Daniel Montenegro del primer equipo, y la posterior ida del Rolfi, uno de los referentes, me animaría a decir, desde el año 2000 a la fecha.

Luego llegaba la primera fecha del raro campeonato de 30 equipos, y el Rojo, con varios refuerzos en cancha, como Lucas Albertengo, Nicolás Tagliafico, Gustavo Toledo, Torito Rodríguez y demás, se traía un triunfazo del Parque Independencia, venciendo a Newell’s por 3 a 2, con doblete del debutante Albertengo, que ilusionaba al hincha tanto por el rendimiento del goleador, como por el resultado del partido en el difícil debut.

En la siguiente fecha llegaría el primer partido del Rojo en el Libertadores de América. Con una tarde de sol espectacular, Independiente recibía al flamante ascendido Sarmiento de Junín y, al igual que con Newell’s, el equipo jugaba un gran primer tiempo, pero se caía en el segundo. Dicho partido finalizó 1 a 1, con un gol de Pisano faltando segundos para que se termine el encuentro, por lo que fuertes críticas de los hinchas cayeron nuevamente sobre el entonces entrenador Jorge Almirón, algo que ya se comenzaba a hacer costumbre.

Pasaban las fechas y el Rojo era puro altibajo. Jugaba muy buenos primeros tiempos, y en los segundos se caía, se derrumbaba ese fútbol que intentaba jugar, con el sello de Almirón. Un fútbol que intentaba salir desde el arquero, sin tirar pelotazos, moviendo la pelota por toda la cancha. Cabe destacar que Independiente hizo varios goles llegando al arco rival con 16 o 17 toques colectivos, algo muy a favor que tuvo Almirón, aunque los pésimos errores defensivos lo terminaran condenando.

Un partido que refleja fielmente lo que acabo de mencionar, es el de la fecha 9, cuando el Rojo visitó a San Lorenzo, equipo que finalizó segundo en el torneo de 30 equipos. Ese partido, Independiente tuvo un primer tiempo como pocos en este 2015, teniendo una enorme posesión del balón, y jugando realmente muy bien al fútbol. Pero finalizando la primera mitad, y tras una serie de errores, tanto en la mitad de la cancha como en la defensa, llegaba el gol del rival, algo que desmoronó al equipo nuevamente, jugando un mal segundo tiempo, y cayendo derrotado ante el Ciclón. Para colmo, esa noche, una de las figuras de este equipo de Jorge Almirón, Diego ‘Torito’ Rodríguez, sufrió una rotura de tibia, que lo marginó de las canchas durante más de 6 meses.

Independiente seguía adelante con un Mancuello figura, cuyo rendimiento hizo que Gerardo Martino, entrenador del Seleccionado Argentino, pusiera los ojos en él y lo citara para una gira por los Estados Unidos, donde el capitán del Rojo marcó un golazo de tiro libre que no olvidará jamás.

Llegaba la fecha 13, y a Independiente le tocaba visitar a Racing en el Cilindro. Un equipo totalmente desdibujado y sin actitud cayó ante la Academia por 1 a 0, dándole a Jorge Almirón la sentencia de muerte, ya que esa tarde iba a dirigir por última vez al Club Atlético Independiente. Para colmo, Federico Mancuello, figura del equipo, había sido expulsado en la fecha anterior frente a Boca, y jugaba ese partido por el artículo 225, e iba a ser expulsado nuevamente por una fuerte patada a Cerro. Desde ese partido, Mancuello dejó de ser el mismo, y no volvió a jugar en el Rojo durante 4 meses, debido a varias lesiones musculares.

Luego de la derrota en el clásico y la ida del discutido Jorge Almirón, llegaba el interinato de Fernando Berón, director técnico de la reserva, que dirigió ante Tigre y Central, sacando 4 puntos sobre 6 jugados, para finalizar de esa manera, la primer mitad del año para Independiente. Una primera mitad del año que lo encontraba más abajo de la mitad de la tabla de posiciones.

Pasaba la Copa América, y era turno de comenzar a disputar la segunda mitad del año para el Rojo. Mauricio Pellegrino era el elegido para suceder a Almirón en el mando y, aunque fue prejuzgado por más de uno, el inicio de Pellegrino no pudo haber sido mejor en cuanto a resultados, ya que ganó los primeros 6 partidos que dirigió, e ilusionó nuevamente al hincha del Rojo, volviendo a poner al equipo entre los primeros cinco puestos de la tabla. Con el paso de los partidos, y con refuerzos como Jorge Ortíz, Diego Vera y Hernán Pellerano, el equipo iba encontrando el juego que le gustaba al hincha, con un Martín Benítez totalmente renovado y titular, y una defensa que salía de memoria y que había encontrado una solidez interesante. Diego Vera comenzaba a pagar con goles, el ‘Marciano’ le daba, junto a Méndez, un juego importante al equipo en la mitad de la cancha, algo que no fue fácil de conseguir, debido a las lesiones de Torito Rodríguez y Fede Mancuello, y Pellerano se consolidó junto a Cuesta en la zaga central.

Para darle más jerarquía a este plantel, llegaba al Rojo, Cristian ‘Cebolla’ Rodríguez, volante uruguayo de trayectoria que vino al Club para darle juego y experiencia a este plantel, aunque sufrió excesivas lesiones a lo largo de estos meses.

Pero no todo fue color de rosas, ya que la primera derrota para Mauricio Pellegrino sería nada menos que en los octavos de final de la Copa Argentina, ante Lanús en La Plata, jugando realmente muy mal, por lo que se quedaba afuera de uno de los torneos que eran prioridad para la institución.

El Rojo continuaba con las victorias en el torneo local, y llegaba el debut en la Copa Sudamericana. Independiente tenía partidos buenos, y partidos no tan buenos, pero lograba resultados, que tapaban ese rendimiento inestable. El debut fue ante Arsenal en Sarandí, con un empate en uno y un equipo que jugó bastante mal, pero que erró dos goles hechos.

En la vuelta, y con unos minutos del Cebolla en cancha, el Rojo venció al equipo del viaducto y pasó de ronda en la Copa, con un juego que no terminaba de convencer al hincha, con la inestabilidad como estandarte.

Pasaban los partidos en el torneo local, y el Rojo seguía ganando o empatando, pero no perdía, un logro total de Mauricio Pellegrino, que tuvo victorias históricas, como el 3 a 0 a Racing en la fecha 24, en el que Independiente jugó uno de los mejores partidos del año, desplegando un juego vistoso en equipo, sumando al peso de la camiseta y del hincha que explotó el Libertadores de América esa tarde de domingo. Otra de las victorias más resonantes de este año, fue el otro 3 a 0, pero esta vez al gran River de Gallardo. Ese, en mi opinión, fue el mejor partido del Rojo en este 2015, con un gran rendimiento general que, en el medio de la disputa por la Copa Sudamericana, le daba a Independiente un envión anímico vital.

Llegaba el turno de Olimpia de Paraguay en los octavos de final de la Sudamericana. Victoria en Avellaneda por 1 a 0 y empate en cero en el Defensores del Chaco, con el trago amargo de esa noche de festejo: la lesión de Lucas Albertengo, el goleador del Rojo en este 2015, quien sufría una rotura de ligamentos y meniscos en una de sus rodillas.

El Rojo, ya sin chances en el torneo local, peleaba la Sudamericana y el ingreso a la Liguilla Pre-Libertadores que ofrecía el torneo doméstico.

Por eso llegaba Independiente Santa Fé de Bogotá, rival de cuartos de final en la Copa. La ida sería extraña, ya que el Rojo tendría un penal a favor en el primer tiempo, que era errado por el Ruso Rodríguez, quien en el segundo tiempo tendría total y completa responsabilidad en el único gol del partido, convertido por Balanta, para el equipo colombiano.

Las críticas sobre el arquero del Rojo eran muchas. Se venían arrastrando desde hacía algunas semanas, y explotaban con ese duro partido para el arquero.

El resultado en la ida parecía realmente muy difícil de remontar para un Independiente que no había demostrado casi nada de fútbol, a pesar de haber tenido la chance clara de ganar. Y así fue, un empate mentiroso en la altura de Bogotá -digo mentiroso porque el Rojo estuvo perdiendo 1 a 0 durante más de un tiempo, y a los 92′ hizo el gol del empate sin merecerlo-, acabó con las ilusiones internacionales del equipo de Pellegrino, torneo que era prioridad absoluta tanto para el hincha, el entrenador, los jugadores y los dirigentes de la institución.

Luego de eso, los partidos no eran lo mismo, el Rojo sólo peleaba por entrar a la Liguilla, y así aspirar a un lugar para la Libertadores 2016, pero ya las chances de algún título no existían.

Finalmente, se finalizó en la quinta posición. Independiente debió enfrentar como local a Belgrano por las semifinales de dicha Liguilla, y lo venció con un contundente 4 a 1.

En la final, era el turno de Racing. Era la final soñada, ellos o nosotros. Uno sólo iba a la Libertadores. Era la chanche para intentar cerrar el año con una alegría mínima. Pero no, se jugó un muy mal partido en la ida, donde Racing ganó con dos llegadas en 90 minutos, y después de 14 años ganó en cancha del Rojo.

En la vuelta, y otra vez yendo a definir como visitante estando en desventaja, el Rojo jugó un gran partido, atacando constantemente a Racing, y venciéndolo por 2 a 1, con una última jugada de partido en la que Víctor Cuesta tuvo la posibilidad de llevar el partido a los penales, lo que hubiese sido inesperado y totalmente fantástico para una definición histórica, pero sólo fue aire ese disparo y el Rojo cerró, de esta manera, la última puerta para entrar a esa tan ansiada Copa Libertadores del 2016.

Y así se cierra un nuevo año, con más malas que buenas, con más decepciones que alegrías, con más dudas que certezas, pero como dije a principio del texto, con una base de jugadores que hace tiempo no se tenía, y con un entrenador que entiende dónde se encuentra, y que, repito, con el rendimiento óptimo de los referentes, con un rodaje colectivo, con la recuperación de los lesionados, y con pocos refuerzos, pero con calidad, me permito, nuevamente, soñar y confiar en mi Independiente, en nuestro Independiente, de cara al año entrante.

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