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Columnas

No estuvieron a la altura

– Columna de opinión –

Híbrido, apático, desganado, temeroso, liviano; son algunos de los adjetivos que califican al Independiente de Almirón, que cayó humillado en el Monumental 1-4 frente a River Plate. El juego brilló por su ausencia y ni siquiera se intentó «vender cara la derrota». Un papelón histórico. 

Independiente y River llegaban a esta 8va fecha con un partido que prometía mucho ya que en cancha se enfrentaban el puntero y el escolta del campeonato. De más está decir que el «millonario» estaba mucho mejor parado desde la contundencia, la solidez defensiva y su calidad de juego en sí. El «rojo» venía con lo suyo, con cuatro victorias consecutivas y con rendimientos individuales en alza. Hasta acá, un panorama de lo que auguraba el partido.

Desde el juego, tan sólo tres minutos le bastaron a River para ponerse al frente en el marcador, tras una pelota parada ejecutada por Pisculichi. Error de Rodriguez y 0-1. ¿Por qué tan rápido? Simple, porque River ahogaba a Independiente desde el minuto cero. La «Banda» presionaba en todo el campo de juego y ya se veía a un Independiente incómodo, sufriendo por los costados.

Jugadores en posiciones inusuales, falta de peso ofensivo, una línea de tres que cambia de nombres fecha tras fecha. El equipo de Almirón todavía se debe estar preguntando si salió a defenderse o a atacar a un River que leyó rápido el partido y se floreó a partir del gol de Pisculichi, frente a jugadores que entraron al campo de juego dormidos, sin alma.

Es difícil de entender a un equipo que miró durante los primeros 45′ a un River que tocaba y tocaba (ya con el 0-2). Error del técnico por dejar a Riaño demasiado lejos de los volantes. Un Breitenbruch que se venía afianzando en el fondo pasó a ser carrilero por derecha contra un Vangioni que jamás se vió sorprendido y que replicó esos intentos de desborde del juvenil con subidas a fondo. Lo sufrieron él y Ojeda.

Como es habitual, con el primer tiempo regalado, el técnico decidió incluir a Pizzini por Ojeda – como había hecho en la semana – y ahí cambió Independiente. Ahora, pregunto ¿por qué tantos injertos en el esquema si siempre termina jugando igual? ¿Por que, si era sabido que «defendiéndote» contra River la vas a pasar mal, no atacarlo? ¿Porque atacarlo en el 0 – 2? Preguntas que Almirón aún no respondió (suspendió la conferencia post derrota). Un Almirón que estuvo verde al declarar «a River lo vamos a ir a atacar» cuando su equipo pateó 5 veces al arco en todo el partido. 

Párrafo aparte para algunos jugadores. Con Independiente perdiendo por dos goles en el segundo tiempo y con el ingreso de Méndez y Pizzini, la historia parecía cambiar. Llegó el gol de Mancuello y el «rojo» tenía la pelota y ya River no parecía tan cómodo en el partido. Todo se fue al «tacho» cuando Tula le sirvió en bandeja el gol a Teófilo, que puso el 3 – 1 y adiós esperanzas.

Me pregunto: ¿Hasta cuanto aguantará Cristian Tula en Independiente? De acomodarse las medias en Jujuy, a meter tres codazos arteros en el clásico, regalar el gol a Milito, y dos a Quilmes (con penal incluído). Creo que hace rato quedó demostrado que la camiseta le queda gigante. ¿Lo mantendrá Almirón en la titularidad?

Difícil de entender también la apatía de Pisano, que se quedó en el molde todo el partido. ¿Cuál es el verdadero? ¿El que la rompe con Quilmes o el que recibe y toca para atrás con River? A favor: quedó muy lejos de sus compañeros, la sociedad con Breitenbruch se tornaba forzada y previsible. Otra pifia del DT. El ex – Chacarita tiene grandes condiciones pero deberá ser más oportuno a la hora de declarar. Desde el juego, se le pide más participación.

¿Qué decir de Diego Rodríguez? Gran responsable de muchos puntos obtenidos por Independiente en el último tiempo, con un buen nivel sostenido. Pero, acá no sólo voy a resaltar el error del primer gol sino la sensación de «sobrar» algunas jugadas con los pies. No es la primera vez. Deberá ser más serio en el arco que está defendiendo para poder ser un arquero mucho más completo.

El resto del equipo, exceptuando a Mancuello, fue un tren fantasma que pasó por el Monumental, que fue a ver la obra de teatro que se armó River con su pasividad y que ni siquiera tuvo la hombría suficiente como para hacer respetar un poco más la camiseta que lucieron ayer en el Antonio Liberti.

El sistema está agotado. La línea de tres no es una idea que me disguste, el problema en Independiente es la falta de nombres para materializarla. Tula no puede ser último hombre, Villalba o Escudero y Breitenbruch,  Vallés o Gómez, no son carrileros. Esto quedó largamente demostrado.

Sostuve y seguiré sosteniendo que no molesta tanto la goleada desde el número sino cómo Independiente fue tan sumiso ante su rival. El equipo no estuvo a la altura. A pesar de la innegable diferencia de jerarquía entre ambos planteles, el «rojo» se entregó solo. El torneo es de transición y tanto Almirón como los jugadores deberán seguir trabajando para no cometer más ciertos errores.

Página para el olvido en la historia de Independiente, ésta vez con firma y sello de un técnico y de un grupo de jugadores que deberán sentar cabeza y leer las cosas de otra manera, para que con trabajo y humildad, se pueda poner al club en lo más alto. Claro está, que en esta oportunidad, les quedó muy grande. 

 

 

 

 

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Enfermo por Independiente. Estudiante de Periodismo y Comunicación Social en UNLP.

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